¡SAQUE USTED SUS PROPIAS CONCLUSIONES...!
¿Qué encontrará en mi blog? Diversos temas de controversias doctrinales respondidos con contundencia, sin contemplaciones, usando como base la verdad bíblica.
domingo, 12 de diciembre de 2010
LA CENA DEL SEÑOR COMO DICE LA BIBLIA
AL HABLAR DE ESTE TEMA PREFIERO DECIR POCO Y MOSTRAR EN UN IMAGEN LO QUE DICEN LAS ESCRITURAS AL RESPECTO. PUESTO QUE, UNA IMAGEN DICE MÁS QUE "MIL METONIMIAS".
¡SAQUE USTED SUS PROPIAS CONCLUSIONES...!
¡SAQUE USTED SUS PROPIAS CONCLUSIONES...!
martes, 23 de noviembre de 2010
“FANATISMO, DELIRIO Y PARANOIA APOCALÍPTICOS”
Un psicólogo podría definir, si un individuo está trastornado o no y qué tan patógeno es su caso. Considerando la actitud de individuos y grupos religiosos que promocionan sus experiencias místicas. Podemos aproximarnos a una conclusión sobre el comportamiento de ellos con la información que de ellos nos suministran los psicólogos.
Primero que nada, definiré algunos términos que nos servirán como referentes:
1. Fanatismo. Según el Diccionario de Psicología Rioduero, define el fanatismo como: <
2. Delirio. El mismo diccionario dice: 1) En general: ideas exaltadas, pensamientos fantásticos, convicciones desviadas y deformadas. 2) Psicopatología: [...] Las bases patológicas del delirio son [...] kparanoia y kesquizofrenia (delirio de referencia y la manía persecutoria).
3. Paranoia. Perturbación mental con un sistema estructurado de ideas delirantes (delirio paranoide); generalmente en el sentido de delirio de persecución en una personalidad completamente intacta.
4. Apocalíptico. Es un adjetivo relativo al último libro de la Biblia, Apocalipsis, palabra transliterada del griego “apokaluptikos” y significa revelación; en sentido figurado se usa como algo oscuro, enigmático o terrorífico (Larousse). Este último vocablo (terrorífico) será el sentido que le daré en el desarrollo del tema.
Ahora bien, ciertos grupos religiosos tienen como dogma la creencia en “dones sobrenaturales”. Sobre los que más énfasis hacen son: don de lenguas, profecía, sanidad, visiones, sueños y revelaciones.
Estas creencias se basan en un supuesto, es decir, ellos creen que están en vigencia hoy, los poderes espirituales que les fueron concedidos por promesa de Cristo a los apóstoles (Luc. 24. 49; Jn. 16. 13, 14; Hch. 1. 4; 2. 32, 33). Alegan que ellos también tienen esos poderes como los cristianos del primer siglo y citan, entre otros textos a Hechos 2. 1 - 21 y I Corintios 12. 1 – 11.
Ignoran que los apóstoles recibieron ese poder directamente, como veremos:
1. “¿No son galileos todos estos que están hablando?” Hch. 2. 7. “... varones galileos...” 1. 11.
2. “Pedro, poniéndose en pie con los once...” Hch. 2. 14.
3. “Dijeron a Pedro y a los demás apóstoles...” Hch. 2. 37.
4. “Muchos prodigios y señales eran hechas por los apóstoles” Hch. 2. 43.
5. “Por manos de los apóstoles se realizaban muchas señales y prodigios...” Hch. 5. 12.
A todo esto hay que añadir, que solamente por las manos de los apóstoles, única y exclusivamente por ellos podían recibir otros cristianos los dones espirituales. Dos textos que señalan categóricamente esta afirmación son Hechos 8. 18, 19, “Cuando Simón vio que EL ESPÍRITU SE DABA POR LA IMPOSICIÓN DE LAS MANOS DE LOS APÓSTOLES, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mi esta autoridad, de manera que TODO AQUEL SOBRE QUIEN PONGA MIS MANOS RECIBA EL ESPÍRITU SANTO”. Además los versículo 14 - 17, señalan que los apóstoles en Jerusalén enviaron a Pedro y Juan para que los que hubieran sido bautizados, recibieran el Espíritu Santo mediante ellos.
Hay otro caso donde Dios da directamente el Espíritu Santo a algunos creyentes, se trata de Cornelio el Centurión y su familia. El propósito de esto, era testificar a los cristianos judíos que también los gentiles serían incorporados a la fe de Cristo:
1. “... levántate, Pedro, mata y come” [...] “Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás” [...] “... lo que Dios limpió, no lo llames tú común” [...] “...Pedro estaba perplejo dentro de sí sobre lo que significaría la visión que había visto...” [...] “... Vosotros sabéis cuan abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mi me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo...” [...] “... En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia” (Hch. 10. 13 – 17, 28, 34, 35; 11. 1- 18).
2. “Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y magnificaban a Dios. Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?” [...] “Y cuando Pedro subió a Jerusalén, disputaban con él los que eran de la circuncisión, diciendo: ¿Por qué has entrado en casa de hombres incircuncisos, y has comido con ellos? Entonces comenzó Pedro a contarles por orden lo sucedido, diciendo:..” [...] “Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio. Entonces me acordé de lo dicho por el Señor... [...] Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros..., ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios? Entonces, oídas estas cosas, callaron,... ¡De manera que también a los gentiles ha dado arrepentimiento para vida!” (Hch. 10. 44-47; 11. 2 - 4, 15 - 18).
3. Cuando Pedro dice, -“... cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio”, Hch. 11. 15 - se está refiriendo a la experiencia que tuvo él con los demás apóstoles en el día de Pentecostés (Hechos 2).
4. Esa manifestación del Espíritu la conocemos como “el bautismo con el Espíritu Santo” (Hch. 11. 16; 1. 5; Mat. 3. 11; Mc. 1. 8; Lc. 3. 16; Jn. 1. 33) y ocurrió solo dos veces en la historia de la iglesia del Señor, como ya lo hemos leído en la Biblia. Nunca más acontecería un evento como este así como nunca más se repetirían los milagros que realizó Moisés, por ejemplo Éxodo 14. 16, 21 y I Corintios 10. 1, 2. Así que, este bautismo no era para todos los creyentes sino para los apóstoles y Cornelio y su familia para testimonio a los cristianos judíos, que Dios aceptaba a los gentiles en la iglesia. Hasta entonces estaba compuesta de israelitas residentes en Jerusalén y de la diáspora en la medida que la fe se extendía a otras ciudades (Hch. 2. 36, 8 – 11; 8. 1, 4, 14; 9. 20 – 22, 31).
Estimados lectores, al conocer toda esta verdad irrefutable, no podemos más que concluir que nuestros amigos que hacen énfasis en tener experiencias con “dones sobrenaturales”, don de lenguas, profecía, sanidad, visiones, sueños y revelaciones, etc., tienen un problema conductual, conocido como fanatismo <
Sus visiones, sueños, revelaciones y la constante idea de que va venir una “gran tribulación”, es muestra de una “paranoia delirante de magnitudes apocalípticas”.
¿Qué más tribulación, que las diez persecuciones que lanzaron los emperadores romanos contra los creyentes hasta el siglo tercero? Sin contar las tribulaciones que narra la Biblia en el Nuevo Testamento.
CONCLUSIÓN:
Cristo predijo la tribulación que les vendría a sus discípulos (Mat. 5. 11, 12; 24. 9, 10, 15-22; Hch. 8. 1, 3; 9. 1, 2).
Los apóstoles hablan de la tribulación como ya presente en su época (Apoc. 1. 9; 2 Tes. 1. 6, 7; Rom. 8. 35, 36).
El mensaje de Apocalipsis era para darles consuelo y esperanzas a la iglesia del primer siglo ante la tribulación que enfrentaba (Apoc. 1. 1 –3; 6. 9 – 11; 7. 13 - 17).
El fanático no puede darse cuenta de esta realidad porque el delirio lo tiene paranoico en su creencia apocalíptica.
¡Qué barbaridad!
sábado, 7 de agosto de 2010
LA PERLA ÚNICA

Por José Carvajal
INTRODUCCIÓN:
• Colosenses 1:13, “el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo”.
A. ¿Cuándo ocurrió esto? Ocurrió cuando fueron bautizados (2:12; compárense Hechos 2:41, 47; Juan 3:5). Nacieron del agua y del Espíritu para entrar en el reino
B. Obsérvese que según este texto (1:13) sin duda alguna el reino de Cristo existía cuando Pablo escribió esta carta.
C. Desde aquel día en adelante, el Nuevo Testamento habla del reino como ya existente (Hechos 8:12).
D. Sin duda alguna el Reino es la iglesia de Cristo (Mateo 16:18-19; Colosenses 1:13; Hechos 2:47).
I. Las parábolas del tesoro y la perla sobre el reino (MATEO 13:45-46).
A. Mat 13:44, “Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo”.
1. El tesoro fue hallado por uno que no lo buscaba.
a) Tropezó con él por accidente. Estaba labrando el campo, no estaba buscando ningún tesoro; se lo encontró casualmente. Pero notó su valor.
2. Romanos 10:20 dice, "Fui hallado de los que no me buscaban; me manifesté a los que no preguntaban por mí".
B. Mat 13:45-46, “También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró”.
1. La perla fue encontrada por uno que andaba en demanda de ellas.
2. La escena es la de un mercader técnico en perlas.
a) Este hombre estaba buscando buenas perlas: ese era su negocio.
b) Él buscaba diligentemente la perla elegida, y cuando la halló, vendió todo lo que tenía para comprarla.
C. El reino de Dios es algo que supera a cualquier bien de este mundo.
1. El que lo encuentra tiene que estar dispuesto a renunciar a todo por entrar y mantenerse en él.
D. Ambas parábolas se diferencian en un punto importante:
1. En ambos casos los que hicieron el hallazgo se condujeron de una misma manera:
a) Uno y otro vendieron todo lo que tenían para quedarse con el descubrimiento.
b) Y este es precisamente el hecho principal.
2. ¿Qué hicieron los dos hombres que describió nuestro Señor?
a) Ambos, pues, sabían que habían encontrado un objeto valiosísimo, y que valía la pena hacer grandes sacrificios para posesionarse de él.
3. El verdadero cristiano. Sabe lo que es y lo que hace, y que vale la pena ser y obrar así.
a) Sale del mundo; se despoja de su naturaleza corrompida; deja a sus antiguos amistades.
b) A semejanza de Mateo, lo abandona todo (Mateo 9:9).
c) O como Pablo cuenta todo como pérdida por amor de Cristo (Filipenses 3:7-8).
d) Y ¿por qué? Porque en Jesucristo encontrará algo que vale más de lo que haya perdido.
II. La verdad es una y no está dividida, y Cristo habla de un tesoro y una sola perla encontrada.
A. El que posee la perla comprende que es rico y solo él conoce su valor.
1. Muchas veces, si la perla es pequeña, la aprieta con su mano, así sucede con el reino, es decir, la iglesia.
a) Los que son añadidos a ella saben que son salvos (Hechos 2:47).
B. El evangelio de Cristo y la iglesia de Cristo son un verdadero tesoro y perla invaluables.
1. Efesios 3:8, Pablo habla de "las inescrutables riquezas de Cristo".
2. Dice Cristo que cuando el hombre halló el tesoro, "gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo" (Mateo 13:44b).
3. Dice Jesús, "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz y sígame" (Mateo 16:24).
C. Un verdadero comerciante de perlas, peinaría los mercados del mundo para encontrar una perla que tuviera una belleza extraordinaria.
1. Jesús dijo, "buscad y hallaréis... el que busca halla" (Mateo 7:7,8).
a) ¿Por qué halló este hombre la perla de gran precio? Porque la buscó (Hechos 17:11).
b) Era perla única. También nosotros debemos buscar la perla única.
i. Hay solamente una perla "de gran precio".
ii. Hay una sola iglesia de Cristo (Efesios 4:4-6, "un cuerpo…").
c) Hoy en día hay muchos evangelios e iglesias, etc., distintos al de Cristo.
i. Dicen algunos religiosos que hay muchos caminos al cielo. Pero en esta parábola dice Cristo que había una sola perla de gran precio, así también la Biblia enseña que hay un solo camino al cielo y una sola iglesia (Juan 14:6; Mateo 16:18).
III. Vendió todo. En las dos parábolas dice Cristo que vendieron todo.
A. Nadie les obligó a vender todo. Lo hicieron voluntariamente.
B. ¿Qué se vende? ¿Qué significa "vender todo"? (Cf. Mateo 10:37,38; 16:24; Lucas 14:33; 1 Corintios 9:27).
C. Para ser cristiano es necesario que cada persona venda "lo que tiene"; es decir, hacer todo lo necesario, cueste lo que cueste, para ser obediente y cumplido con Cristo (Hebreos 5:9).
1. Hay que “vender” placeres, honores (Filipenses 3:3-8), posesiones, cultura y costumbres, hábitos, lazos familiares, en fin, todo aquello que se pudiera apreciar más que Cristo, cualquier cosa que pudiera estar en conflicto con nuestra lealtad a Él.
D. Y la compró. Debemos aprovechar la salvación que Dios nos ofrece permaneciendo en su iglesia (Hechos 2:47).
1. Dice Proverbios 23:23, "Compra la verdad, y no la vendas".
CONCLUSIÓN:
La enseñanza es clara:
• El Reino es la iglesia de Cristo (Mateo 16:18-19; Colosenses 1:13; Hechos 2:47).
• Y para poseerla se ha de vender y desprender la persona que la encuentra, de todo lo que sea obstáculo para adquirirla, dejando todo lo que estorbe para ingresar en el Reino Dios.
• Lo importante es si ustedes ¿es están dispuestos a vender todo para quedarse con ella o dentro de ella?
• ¿Está cuidando la perla preciosa? Si no puede cuidar la perla, usted va a terminar perdiéndola y quizás nunca la recupere.
• Recuerde que Cristo dijo: “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro…” (Mateo 6:24).
• Quite los estorbos de dentro de su corazón, pues el Señor también dijo: “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6:21).
lunes, 3 de mayo de 2010
¿ENSEÑA HECHOS 2. 44, 46 y 6. 2, QUE HABÍA SÓLO UNA IGLESIA LOCAL EN JERUSALÉN?
Luego preguntan (con tono burlón) ¿cómo hizo esta multitud para tomar la Cena con una sola Copa?
Citan Hechos 2. 44, 46 y 6. 2 para dar apoyo a sus teorías.
LA VERDAD
Hechos 2. 44, dice que los discípulos, “estaban juntos”.
Cabe preguntar... ¿Dónde?. La Biblia dice: “Unánimes CADA DÍA en el templo” (Hch. 2. 46; cf. 5. 12).
Este texto responde categóricamente nuestra pregunta. Era imposible, repito, IMPOSIBLE, que realizaran en el templo la Cena del Señor, porque los judíos hubieran considerado esto, una profanación (cf. Hch. 21. 20 – 30).
Quién afirme lo contrario, sencillamente ignora el asunto o miente de forma descarada.
Hechos 2. 42, enseña que los cristianos,“perseveraban... en el partimiento del pan”. ¿Dónde lo partían? El contexto dice: “y partiendo el pan en las casas” (Hch. 2. 46).
Es obligatorio tomar en cuenta el contexto, aquí no cabe evasiva posible, el contexto es contundentemente claro.
Otra pregunta que cabe hacer, es... ¿Cuándo lo partían?
Hechos 20. 7 dice: “el primer día de la semana”.
Hechos 6. 2. En este caso, vemos que la multitud de los discípulos eran dirigidos todavía por los apóstoles y se eligieron diáconos antes de elegir ancianos.
Sólo los apóstoles inspirados, tenían esa potestad, así como también era atribución sólo de ellos, imponer las manos para otorgar los dones espirituales (cf. Hch. 6. 6; 8. 14-19; 14. 23; 1. 24-26).
La frase, “la multitud de los discípulos”, SÓLO puede referirse a todos los miembros de las iglesias locales que se reunían en las casas para el partimiento del pan (Hch. 2. 46).
Afirmar que tal multitud partía el pan en un solo lugar, es irresponsable y carece de lógica y sentido práctico.
Las Sagradas Escrituras dejan evidentemente claro, el hecho de que los cristianos de las grandes ciudades del Imperio Romano, se reunían en las casas (cf. Rom. 1. 7) “a todos los que estáis...”. Tal es el caso de los cristianos en la capital del Imperio, donde como mínimo, habían cuatro iglesias locales en casas de hermanos (cf. Rom. 16. 3-5, 14, 15).
Las frases “y a los hermanos que están con ellos”, “y a todos los santos que están con ellos” indican iglesias locales, formadas por los hermanos mencionados en estos versículos (Véase, Notas Sobre Romanos, de Bill H. Reeves).
Aclaro que, la proposición no es reunirnos en las casas, ya que la Biblia nos da libertad respecto al tipo de local de reunión (cf. Jn. 4. 21; Mat. 18. 20).
Aparte de estas tres congregaciones, la lista de Pablo evidencia que los hermanos restantes formaban la congregación que recibió la epístola (cf. 16. 1, 2).
Hechos 9. 31, habla de “las iglesias ... POR TODA Judea, Galilea, y Samaria...”. En 11. 29, 30, los de Antioquia, enviaron ayuda a los hermanos de “las iglesias... por toda Judea” (9. 31), encargando a Bernabé y Pablo que la dieran a los pastores. No la dieron a los pastores de una sola iglesia local en Judea, sino a los pastores de todas “las iglesias... por toda Judea” (9.31).
De manera pues, que es innegable la existencia de muchas iglesias locales en Judea e incuestionable la presencia de muchas congregaciones en Jerusalén.
Hechos 15. 1, 2, 4, 6, 12, 22, 23, habla de los apóstoles, los ancianos y la iglesia. Pero en 12. 5 dice que “la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por (Pedro) él”. El versículo 12, dice que “muchos estaban reunidos orando” en casa de María. El vocablo “muchos” indica que no estaba reunida allí “la multitud de los discípulos” (6. 2; 15. 12).
¿Dónde estaba orando la iglesia o la multitud? En casa de María NO. Una multitud no cabe en una casa, por muy grande que ella sea . Recuerde que estamos hablando de más de
8. 000 personas (Hch. 2. 41; 4. 4) sin contar a las mujeres, ni el crecimiento progresivo y en aumento hasta la persecución por causa de la muerte de Esteban (Hch. 5. 14; 6. 1; 8. 1-4).
Hechos 12. 17, señala a Jacobo y... “los hermanos”. Esta frase alude a gran cantidad de cristianos, “a los hermanos” implica a la mayoría, a la multitud.
¿Dónde pues, estaban la mayoría de “los hermanos” mencionados en este texto? Sería ilógico pensar que, la casa de María albergara a “la multitud de los discípulos” (6. 2).
En 12. 5, dice que la iglesia hacía oración por Pedro. Es decir, más 8. 000 cristianos, sin contar a las mujeres. ¿Significa esto que miles de cristianos estaban todos orando en una sola casa? ¡Claro que NO! Si partían el pan en las casas (Hch. 2. 46), lo lógico es que oraban también en las casas donde se reunían como iglesias locales y, la casa de María era una de las que servía para ese fin.
CONCLUSIÓN
“Asumamos” por un momento, que tal multitud celebró la Cena en un solo lugar y apliquemos el sentido común a las siguientes interrogantes:
¿Cuántas vasijas de barro, jarrones de vino y tiempo emplearon para repartir el fruto de la vid entre la multitud reunida? Tomemos en cuenta que en aquella época no habían vasitos desechables y John G. Thomas inventó en 1894 el primer equipo de copitas individuales para la comunión.
¿Cómo transportaron las miles de vasijas de barro y los jarrones llenas con el fruto de la vid al lugar de reunión?
No tenían vehículos modernos para hacerlo.
¿No era más conveniente o práctico celebrar la cena del Señor en congregaciones pequeñas, reunidas en las casas como dice la Biblia en Hechos 2. 46?
¿De que tamaño tendría que haber sido el pan para que la multitud participara de él? (I Cor. 10. 17).
¿No representa todo esto, un gran problema de logística y en consecuencia una situación inviable?
Los que preguntan: ¿Cómo hizo esta multitud para tomar la Cena con una sola Copa? y luego nos tildan de extremistas, etc., son culpables de lo mismo con que nos etiquetan.
sábado, 1 de mayo de 2010
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